La campaña de rebajas es el salvavidas que muchos comercios esperan para impulsar las ventas, tanto después de Navidad como en verano. Sin embargo, año tras año hemos sido testigos de cómo las rebajas han dejado de ser lo que eran y el balance final no es tan bueno como lo era tiempo atrás. Tal como afirma la Confederación Española de Comercio (CEC), «el fracaso de las rebajas es un hecho».

La cantidad de ventas del pequeño y el mediano comercio ha ido descendiendo en épocas de rebajas y no se ha logrado ni siquiera un ligero repunte con respecto al año pasado. Lo que contrasta con el crecimiento experimentado en los últimos tres años, cuanto las ventas crecían de manera espectacular.

Esto no quiere decir que el comercio y el consumo pasen por un mal momento. Los datos reflejan que los españoles siguen consumiendo, pero la realidad es que la mayor parte del público ha trasladado el gasto a otros momentos del año. De hecho, este fenómeno está muy relacionado con la política de «promociones continuadas» a lo largo de todo el año que ponen en práctica la mayor parte de las grandes cadenas. Esto ha provocado que el consumidor haya empezado a perder interés en las rebajas y que el pequeño comercio se encuentre con serias dificultades para dar salida al stock acumulado.

Hay que destacar además que una de las críticas más habituales por parte de los consumidores con respecto a las rebajas de enero es que éstas empezaban justo después de la Navidad. Una campaña pensada para seguir manteniendo el volumen de ingresos de los comercios tras el desplome típico de enero, pero que afectaba negativamente al bolsillo de los consumidores por tener que pagar un sobre coste por los mismos productos en diciembre.

En la actualidad, con la penetración y expansión de campañas como el Black Friday en España, el consumo de enero se ha adelantado a noviembre y los comercios se han visto obligados a tener que ofrecer rebajas y descuentos de manera continua también en el mes de diciembre, lo que ha hecho que el principal reclamo que eran hace unos años las rebajas haya ido perdiendo fuelle. Y es que, para los consumidores, no tiene mucho sentido tener que esperar hasta las rebajas de enero cuando pueden comprar más barato durante el Black Friday, especialmente si se trata de regalos navideños.

Pero además, otro de los motivos por los que las rebajas parecen estar llegando a su fin tal como las conocíamos es la ralentización del consumo, determinada por un menor poder adquisitivo de la población y por el cambio de los hábitos de los consumidores. A lo que se suma la pérdida de confianza de los consumidores por la inestabilidad política del país, lo que termina reflejándose en las ventas.

Es cierto que sobre el papel existe una preocupación generalizada debido a la complicada situación por la que pasa el pequeño y el mediano comercio, pero se necesita con urgencia que esa preocupación sea transformada en medidas concretas que apoyen y ayuden al sector frente a los desequilibrios competitivos que existen actualmente.

En cualquier caso, los propios comercios también deben tomar cartas en el asunto. Si tienes un pequeño comercio, es importante que revises tus estrategias de rebajas para poder competir con las grandes cadenas y no perder ingresos por la pérdida del atractivos de este tipo de campañas.